
Esta es una serie de poemas que dan por concluída (como el título de este post bien lo dice) uno de los miles de cromos que conforman mi existencia. Sin el sello de un nombre, ni una dedicatoria, simplemente el deseo de liberar estas palabras y que cada una, alcance el pecho de todo el que se detenga aquí y lea o el olvido de quien no guste de estos versos.
Luces
Voy provocando incendios en el céfiro
y dejo, de testigo al sol plomoso de la ciudad,
me atrevo a sacarle risas a la bruma
que a lo lejos trata de llorar escondida entre las olas,
soy quien extiende el pañuelo blanco dando bienvenidas y no adioses,
café matinal y charla sensual con el azúcar,
hago piruetas poéticas sobre los diarios
cuando su espalda me diseña artefactos voladores.
El pan de la tarde me llama…
la leche tibia de las estrellas me duerme….
El insomnio siempre llega...
Y él siempre me atrapa…
Los ángeles temen a la oscuridad
y mis dedos encienden bombillas con besos,
desato una alborada que toque ventanas y tiempo….
Inexacto, casi eterno…
Espacios que no se crean, porque nacen,
y tus pies descalzos atravesando en vorágine mis prados,
acordes y melodías elásticas…
Y vos…desafinado…
"Yo"... soy el mundo
Esferas
Telarañas platinadas,
numen de sílabas suaves,
silbidos de viajeros cansados,
tarareo de madres benditas.
La caja musical de tus pasos
tintineo de cascabeles,
noches gigantes, zarabandas y caudales,
labro la cintura de tus gemidos...
Remo en la brisa,
tu figura de agua se evapora,
de cabeza el paisaje
hoguera de camas, mesas…luces.
El laúd de mi ombligo
resuena, resuella, expira,
cabellos de ángel malvado,
mis siete pecados personales…
Caídas en que se te empozan las esferas,
(espíritu sombrío de tristezas)
y se agigantan en sonrisas,
mi eterno y dulce aventurero…
Y si tus esferas se apagan, no hay más poesía…
Alas
Fragmentos de diamantes
anillando ondulaciones de vientos,
aristas de mares,
plumas de amianto…
Atisbo tu vuelo delicado,
asiéndome las iris
al plenilunio de tu pecho,
¡amando el fandango de tu risa!
En tu rostro invoco la poesía,
y tu voz me crea nimbos en el alma,
desespero entre cristales
mariposa incandescente, inalcanzable…
Alza tu canto al firmamento
y profundízate en mi océano
agita los velos de la primavera
liberándome de todas las quimeras.
No deseo ser diosa
huérfana del imperio de tu vida,
ni quisiera ser reina
sino me coronan tus latidos.
Emerge del centro del universo,
ave acuática y cáustica,
déjame galopar contigo
a los confines del alba y su misterio…
A mi hombre alado.
Tu Sonrisa, Risa y Carcajada
(El Des-Orden de tu Espíritu)
Bordoneo bendito
clareando desde el centro
la batiente de mi alma embriagada,
madrigal tibio de astros ardientes…
Eres ensenada silenciosa,
y me desencadenas estallidos
cuando me cruzas las sienes
con tus coqueterías perladas.
No clamé a un Chopin
para que pariera un Nocturno,
si los ensueños musicales
de tu sonrisa me impregna de sinfonías…
Antología plena de versos
creando metamorfosis
a corceles blancos que trotan
por la dermis que me cubre.
Ángel taciturno
píntame paisajes en las piernas,
créame cielos rojos en la testa,
y en una carcajada deslízate en mi aorta.
No sellaré con mi beso de poesía,
si deseo que se desbanden
las palomas de tu risa,
y encuentren acomodo
en los ramajes de mis oídos:
cuando hambrientos se mezan pidiendo por vos.
Ventana
“Al marco”
Alabastro delineando cielos púrpuras,
arcada en decibelios altos de mi réquiem,
faroles incendiados de cara al averno,
segmentos de miasma en los ropajes del Altísimo.
Percibo del Hades su emanación arcaica
diseminando su gélida presencia en mi memoria,
entonces la inspiración pasa a ser estilete del llanto.
“Al cristal”
Eres el infante que guillotina bríos profusos,
letargo de ausencias y añoranzas de acero,
fundes en el eco de mi melancolía
la consigna de tu estirpe, como si fuese himno militar.
Cruzo en tus vitrales el Aqueronte,
y me abres de par en par la muerte…
inquieta como un puñado de libélulas,
absolviendo lamentos y rascando mi obituario.
“Aquí yace una condenada de la carne, eufemismo de su atrocidad”
“Del paisaje a la poesía”
Los visajes de la luna en consecuencia,
oquedades de la ira en mis sienes,
turbulencia precipitándose en el garfio de la puta,
esquinera de tragedias, a tu canto me resigno.
Caronte ¿qué te significan cinco óbolos por poesía?
ni aún si esta fuese el vino consagrado del perdón
podría pasar por la puerta ancha del flagelo que padezco,
hunde tu barca, retorna a tu guarida, que yo aún… soy de la vida.
Que la Sibila de Cumas me pincele en verso
la profecía que descubrirá la fealdad de mi rostro,
sin la putrefacción del maquillaje
y lo obtuso del paladar, ¡Oh final maravilloso, inmaculado!
Mi espíritu hoy se ensancha en cuatro bordes,
donde la ventana no es encierro ni disecciones,
es auxilio en el ahogo y tijeras a la pesadez de la bruma,
la pureza de la mañana y sus cabellos rubios de júbilo…
Ixtab, el suicidio déjalo caer en cuatro pétalos negros de la rosa,
la plaza nos espera y las hojas de los árboles
jugarán con las piedras de la luna
¿recuerdas nuestra infancia?
La poesía es de paisajes,
lo hermoso del dolor es pincel,
nuestra sangre el cáliz
y las venas, papiros al anochecer.
De la constelación, tres tesoros: Poesía, música y pintura…
Azul
Remolino de zafiros
despertándose y levitando
sobre las dunas de las mejillas
de astros nacarados…
De tus manos nace trigo,
en tus pies de mares escarchados
mojaría mis granates bohemios,
y la muerte envidiosa contemplará
por el ojo de la cerradura.
Soy ciudadana de cometas azules,
tristezas y melancolías celestes,
bocanadas de nenúfares
al languidecer la tarde.
…y susurrarte en aire la noche que nace…
Tu ausencia es causante
de sonrisas enanas
lamentos gigantes
y esperas del quinto color
del espectro solar.
Hombre de océano y tierra,
de cielos risueños
y profundas amarguras:
¿cómo pides poesía si tu rostro
juega a las escondidas en cascadas
que me ocultan tu hermosura?
Impulsos
Tiralíneas de olas,
aguas saladas
bajo la miel de los ojos,
impávido y tosco, agitas…
Apetecibles los pastos,
irreversible la mitomanía,
reversible la hiel del estero,
me golpeas para ver si sangro…
Profundizo en tus palmas,
me anexo a tus vértebras,
se humedece mi tacto
en tus curvilíneos trayectos.
Saber de ti no quiero,
pero siempre te espero,
el impulso morboso,
devenir de paranoias.
Infidelidad
Poesía fugitiva,
lectura escurridiza
timonel de soledades
y Ramón recita:
Mar adentro,
mar adentro.
Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
Despedida
Elevémonos entre cortinas,
de un extremo al otro:
pesadillas en rojo y azul,
aborto de besos y candor de rosas.
Reposo en versos,
deshollino volcanes,
y grito en pleno vuelo:
“Vos siempre vas al centro”
Te amo.
**Poema: Mar Adentro/Autor: Ramón Sanpedro
Ecosistemas Musicales y Orgasmos Sonoros
Flauta dulce
que anegas con cicuta
los tormentos del desvalido,
de la doncella melancólica,
y la nostalgia del homicida…
Besas al piano arrinconado,
le despiertas en pasiones fogosas
que desollan al sordo
y practicas lobotomías al tedioso,
¡Qué sería del vuelo sin sangrar!
Al centro de la sala un violín
masturba con su arco
un harem de hermosas damiselas,
blancas y negras, neuróticas,
abriendo en flor el Apocalipsis de su sexo.
Pusilánimes devotos
cubriéndose la mirada ,
frente a la tocatta infernal,
que ruidosa corta las venas
del silencio azul y lo desarma…
La enfermedad sonora,
en su dialecto febril
con las campanillas del jardín,
alcanzan con su aroma de cáncer
la grácil nariz de la hechicera.
Una fuga de aire,
que del espacio a la tierra
esparce polvo metálico
colisionando con la madera
y sus caóticas llamas
forman caudales de erotismo.
El beso que cubre la vida,
lleva el carmín de la muerte,
y los dedos son instrumentos
de eternas heridas,
y precipitados amaneceres.
Aires
Los arpegios de la tarde,
paliando el azúcar salvaje
de los astros que viven
circundando mi diafragma...
te esperan.
La palidez de las flores,
que en su nostalgia semejan
desérticos albores,
transmutan al tornasol
de tu piel y el caleidoscopio de tu mirar.
Hoy me preguntaron
qué es poesía
y desde un haz de luz
hice nacer una vía láctea,
mientras que de la tierra
emergió tu ufano caminar:
“-¿Qué es poesía?-
-Es su belleza que no se esconde,
ni juega al escaparate
en la trastienda de algún rajá,
se suelta, se desdobla y se abre
como el océano al roce de la barca.-
Quiebro tímidos silencios
con la resurrección de tu tormenta,
y a veces pareciera que
detrás del sol, los elfos
exprimen limones sobre las montañas…
En el raudo vuelo de mi pecho
sé mi compañero,
que de promesas ya gimen los muros,
y en el céfiro se calla y vive
lo eterno.
Bésame, bésame siempre
entre la lluvia de oro,
la lluvia de grana, la lluvia de añil,
la lluvia de azules y verdes,
lluvia de vos... sobre mí.
Brebajes
(Homenaje a Ixtab)
El Psicópata**
La ignominia de la demencia
declina en la punta de la lengua
de los apostatas,
suelo sin pasos,
la comedia del terror.
Suerte de asesino
en la esclusa del arte,
ese que de día
le brotan témpanos de sangre
y de noche es lupanar de llanto.
La luna preñada**
Labrantío de violetas,
desoxigenación de ortiga
y vapuleo de nueces,
somos el polio del viento,
los colmillos de fuego.
Versos desflorando versos
y la personificación del abismo
entre los responsorios de las viudas,
todos, semejantes a suburbios alados.
Luces de Eclipse**
He visto cabalgar al misántropo
hacia la cúpula del cirio negro,
fracturar la nuca del clavel
y sedarse el rostro grotesco
con besos de Hécate.
Revienta la soga bermellón
del Fénix y únete
al festejo de intestinos,
el cianuro es espeso
y los violines decapitan licántropos.
Al poeta irreconocible**
Bengalíes deformes
formando cruces en las alturas,
no hay oro, sólo asco,
ojala existiera el pulido exacto
para los millones de silencios abortados.
El Rey de la Selva alza su pata,
y los alacranes llueven
sobre la húmeda soledad,
los fetos soslayados en drenajes,
sollozan.
La jaula de las fieras**
De este lado no hay faros
que amparen el luctuoso respirar,
hondonadas y cráteres de bilis,
torceduras de labios y azufre,
pueblo maldito, Belcebú pernocta
entre las ásperas rosas.
El Quijote se suicida
entre fauces de molinos,
música de piano
y ceniza de loco…
Poeta blasfemo,
oprobio de biblias,
transgresor de pantanos,
las llagas de tus pies
son el maná de tus hijos
nonatos.
Para Ixtab, con profunda admiración y respeto.
(**Títulos de poemas escritos por Ixtab)
Charlando con la Constelación
Cuchicheo de grillos nostálgicos
sobre una lágrima de amor
que anuncia la enhiesta presencia
de la noche…sin vos.
Pienso en tus ojos
como un par de hechiceros inquietos,
adosándose a mi suspiro,
disolviendo lamentos,
revolviendo en el cajón de la vida
y reventando libélulas
en la extensión de mi litoral.
Tu sonrisa es el terco arcoiris
empeñado en esperar tras mi ventana,
porque llore o porque no,
y este amor que me desolla
haciéndose rompecabezas de versos
que van a dar a tu puerta,
preguntándole a tu sombra
si sabrá reconocer tus pasos y tu olor.
Espero por tu alma de piélago
mientras mi beso de faro,
le sigue el rastro
al escurridizo corcel blanco,
el que nos ha llevado a recorrer
equinoccios indescifrables,
para luego reposar en las faldas de volcanes,
donde he recorrido tu poesía
y has quebrado el silencio
con tu honda ternura preguntando si soy tuya,
el sitio donde yo ahora me encuentro
y con la tiza de estrella te escribo en una nube:
“Algo hay en tu presencia
que el genio desata
y algo hay en mi soledad,
cuando tu nombre mudo, me ata…”
El Beso Rosa
Saliva carbonizando jardines ecuménicos,
rozando albas de bermellón
y tostando caderas de café,
cuando tendida en la cama
te dejo abrir mis labios para ceder
a los incendios orales de los tuyos…
El retoño del sexo se asoma
a tu lengua y somos el vuelo
de las sábanas,
receptáculos de salvajismo y dulzura…
Gemidos marcando horas…
-sesenta y nueve en punto-
en las cimas tus palabras y las mías,
dibujando gatos y gatitas
con tu crayola de sangre
y mi clítoris de parafina…
La Brisa de los Vinos
Tentempié de glóbulos rojos y blancos,
sin el coágulo que se pronuncia
en contra de los bramidos del espíritu,
y en la supernova de senos de esta noche
Dionisio abrirá su pecho y se amamantarán los leones.
Sacrificaré la tersa piel de una uva
y de su mística esencia bañaré los océanos,
púrpuras como la marea de un ebrio
que su tambaleo es sólo danza,
es sólo ballet contra sus dulces muertos.
¡Entonces avivaré el incendio!
y como un Aquiles
en contubernio con la lanza,
dejaré que por el talón la serpiente
desahogue su ira y me sujete de las caderas,
volviendo el buqué del veneno
en zumo para Náyades y Erinias
en un festejo de panteones y nacimientos.
El brindis
¡He vuelto amigo Pegaso!
Has estado fuera,
esperando paciente mi sanación,
mi enfermedad fue larga
cáncer de bilis y platos de excremento,
lejanos estaban nuestros días de batalla
cuando tus alas eran escudo y espada,
y yo era el timonel entre los vientos…
¡Despierta amigo!
Y bebe un poco del Lerna,
un largo viaje se aproxima
cerca estamos de encontrar cielos
de lino y de seda.
Florecer
La vid abre de nuevo sus ojos,
su mirar inquieto se ha posado
en mi pecho de juglar,
desposándose con astros naranjas,
y tatuándose gatos al centro…
Otoño
Es hora de salir, amor,
a caminar, a charlar,
el tiempo es una bola de estambre…
vente, aún tengo cigarros
y la luna tiene un ojo cerrado y otro abierto…
¿Se lo pinchamos?
Aves
Ondas febriles
traspasando esteros,
de congojas que soliviantan
la pasión
y mutan en ogros de témpano.
Tienes el ojo del cielo
en el centro del corazón,
disparando corolas,
enroscando tu matiz de agua
en los montículos de mis ojos.
Desafías el paralelo del porvenir
con la sangre caliente de tu parpadeo
y las rémigas de tu poesía,
eterno amante de Euterpe,
baja el escudo, suelta la espada,
duerme en mi regazo,
la bóveda celeste dormita
entre la boca del sol…
Guarda el beso en el empíreo de tu boca,
y suéltalo en pleno vuelo,
que su toque
sea el despertar de duendes y gnomos,
y tu aleteo sea el sonido de guitarra
para saber en dónde aterrizar.
Te extraño.
Vitrales
…y de la noche son los cadáveres y las calaveradas,
Mientras que del día serán las dulces señoritas de
Lenguas bífidas y vientres de cocaína…
Exprime una luna de fuego
mis dolores ováricos
y dispara hacia la estrella roja
una docena de espinas
con el canto de un enano
y el libro de siete sellos.
Es un espiral y lo sintético
de vasos aglutinando páginas,
sofocando vientos
y chocando venas
en sobredosis de heroína.
Mientras que…
…mientras que….
¡El solsticio cae!
La arboleda esgrime
a los gnomos y hace brincar
a su nahual,
el de pelaje naranja
y seis manos,
haciendo corazones
con pezones de doncellas
y escondiéndole la espada
al matador.
Desde el panteón llueve,
sirvámonos un trago
y entre brujas
viajemos en el lomo de Pegasso,
la casa, el campo,
las pinturas, la música
y un café nos espera.
Tangerine
Estiremos los relojes
con naranjas que revientan en el pecho
y mieles que desatándose entre los vientos
rompan las avenidas
que enjauladas en monotonía,
expanden sus alas al verte pasar.
En tu voz de guitarras
y la acuarela de tus orejas
hay espacios para universos
y Pegasos que beben café.
Cuánto amo tus brazos de montaña
y tu peso en gajos sobre mi
campo fermentado.
Posees el misterio oriental
de la pimienta
y la frescura exótica de un París
en una tarde de helados de mandarina.
Psiquis
Solamente el vientre
en caos de cafetales y
espasmos siberianos
podría capturar el germen
mágico de una grulla.
Levántate,
que tu lengua gire
en microcosmos
y expanda mi clítoris...
La bebida caliente es azul
y no todo siempre será en colores
cuando pensemos en lúcuma.
Simple
De este lado
Dejaron de cocinarse habichuelas,
Se detuvo el paso del río
Y charla con un océano de fantasmas.
Más allá se mira el espacio pausado
De un montón de monos
Que han hecho huelga,
Y por acá hay una silla
Que se deja comer por las polillas,
desde que su pájaro favorito
se fue a sobrevolar otros paisajes.
Nada ha desaparecido,
El óleo se ve demacrado,
La luna se ha desteñido
Y el alba tomó el último bus
Hacia el Trópico de Miauf.
Pero no te preocupes,
Aquí sòlo es una pancarta
Teatral, que en simpleza de niño
Te dicen: Te extraño.
Desde Las Cloacas de Mis Pesadillas…
Le bon pasteur (Haikú).
Es duro el trabajo de la pesadilla,
es duro
arrastrar de día el carro de las marionetas,
de noche; y ser una de ellas
mañana, cuando abran los ojos
para no ver
que la bailarina de cuerda danzando entre ellas
mueve ella misma el resorte.
(Leopoldo María Panero)
Desperté con un
océano de batahola
en los oídos
y la lengua
con resequedad
de clorofila.
Es un día bonito
afuera
y la baldosa
es recipiente perfecto
para mi náusea
y mi cáncer
de recuerdos.
El sol encuentra
mi sombra marchita
y tratando de alejar
su garganta amarilla
me pongo el cerrojo
en las manos mientras
le dirijo un canto antiguo
que aprendí de una bruja celta:
“A mi mejor amigo
le heredo mi más rica siembra,
por haberme tratado
de esperar bajo las umbelas
del cielo y guardarme
un manojo de cigarros de canela”
“También dejo a aquel
que fue el cómplice
de pergaminos de gloria
y pañuelos de sal,
mi pluma,
la que un día será el polvo
rozando sus fosas
y sentirá las cosquillas
de una vida que decidió ser fuego,
inmolar versos y parir fantasmas”
“Para el alma de mi poesía
no dejaré mansiones
ni regalías en botes de miel,
quedará, sí, el último latido
como rocío en boca de girasoles
que refresque sus albas
de añiles, rojos y azules”
“Y termino con
aquel que posee
el secreto del amor
de volcanes
y lava de cerveza,
a quien le dejaré
una constelación,
un zoológico sin barrotes,
aquel Guayaquil de malecones,
y una rosa sobre la cuna,
del hijo que nunca pudimos tener”
Terminé aquel canto
y entonces el sol
dejó de alardear
en mi ventana
y de un brinco
se ahogó en un charco,
el mismo
por donde yo pasaba ayer...
con la última esperanza.
…Pero yo no quise decir Fin…
En La Ciudad de los Discapacitados
Estrella de la Tarde
Me encontré en la inflorescencia
de tu aroma y tus danzas orientales,
cuando formabas símbolos en el aire
y yo reía al no entender
tus gestos de suicida en potencia…
A ratos estallan
los témpanos en medio
de los soles que padecen lumbago
y las estrellas que sufren artritis,
poseyendo a la madre
que al ver a su hijo alejarse
enjugándose las lágrimas le grita
“Dios te guarde, Dios te guarde”…
Arranco un manojo de lunas
y en el hocico de todos
los cadáveres de batallas,
en selvas de adioses,
me siento a escribir:
"Pena
He puesto a hervir en
un iglú de poetas
mis heridas de hoy,
rascándome las axilas
y preguntándole a la
avenida cuándo se dignará
a quebrarme las rodillas
y ésta es un montón de ladrillos,
que rebosan en polvo de esclerosis
marcándome en los ojos
fotografías que preferí esconder,
para sufrir de amnesia."
Mujer-Pájaro-Estrella
Aquel pintor nunca supo
de la llaga que la mujer
ocultaba bajo sus pechos,
y sí conocía el líquido amniótico
que protegía sus sueños,
cuando despertaba a mitad de la noche
y éste le hacía un agujero
en el vientre
para comerse su sangre
y dejarla en medio del alba
con un vacío de montes.
Y ella poseía un pájaro
entre sus pulmones…
Y él reconocía el sonido,
pero quizá no observó
por entre su plumaje,
que había más de un girasol…
Ella le llamaba su Estrella
y él pensó
quizás… quizás…
que se trataba
de toda una constelación.
Migrar
Al fin fue escuchada
la oración de los doloridos,
y voy hacia la ciudad
de los discapacitados
con una sonrisa
en el gesto,
con tristes madrugadas
y el sonido débil
de un acordeón
que me muestra
la habitación
con la esquina puesta,
una silla de ruedas,
y mi incapacidad de amor.
Cuando La Flora y La Fauna Charlan con la Distracción
FLORA
Las Hespérides claman
a los nigromantes
en sus pupilas verdosas
y zapatitos de coliflor.
¡He aquí los cánticos
de días victoriosos
y esperanzas sin recelo
como un buen helado de higo
en una tarde de sol!
Baja la Abeja Reina
hacia la boca de bejuco
de un tierno pájaro,
con aliento de pétalos
y vuelos de rocío:
“Echémonos en la hamaca
mi buen amigo,
bebamos una cerveza
que nos recuerden muslos
de morenas ardientes o vientres
de rubias moviéndose al compás
de un rico danzón”
Y éste salió reventando
las calles plagadas de barrotes
y disparó su techo de neuronas
hacia la constelación
donde nada que se desee con alma,
muere cuando se ocultan
las estrellas, donde todo es vida,
y el café es aquel milagro
de cofres amarillos
y tiernos corazones de fresa.
FAUNA
En la teoría de la digestión
salen al exilio millones de
bichos bigotones y de
pasitos tangueros,
haciéndole cosquillas
a los caminos intestinales
que refractándose
recrean aquellos espejismos
de grandes salones y bailes de seda.
Soy parte de esa interminable jungla
conviviendo con los más revoltosos
hasta con aquellos de manso respirar
y le rehuyo al pasado,
al recuerdo de pantanos y agua lodosa,
porque hacemos apestar al vivo
y engrandecerse al fallecido,
si es que se guardan rosas secas
con el formol de la desesperación.
Todos somos animales,
guiados por el instinto
por esa corazonada de
luces y faros
por esos olores
perceptibles solamente
por el alma de quien
reconoce
en los ojos del que ama:
la poesía y su resplandor.
DISTRACCIÓN
Cuando la sirena
sube a su ventana
de mar,
me solloza la mirada
y combino con su canto
mi suspiro de violín:
“¡Si estuvieras aquí
la madeja estaría revuelta,
la cama desordenada
y tu ropa con aroma a lis!”
Entonces mi compañera
desciende
busca su coral y se refugia
y mi pecho se duerme…
Silencio…silencio…
Deja que la tranquilidad
brille como un beso de coco
y medias de lana
en el círculo polar.
Soy un poeta,
con tanta pobreza
en cada bolsillo
como riqueza en el paladar,
con tanta desolación
en la garganta
como riqueza en la mugre
y la ociosidad de mi interior.
¡Mírame!
También soy un loco
con su cómoda celda
en un manicomio multicolor,
pero me he aburrido ya
y preparo las maletas
porque hay otro que me espera,
abriéndome la soga
cada vez con más calidez,
reventándome las venas
en calles de antaño
y muecas de pura ingenuidad.
-Hay algo que hace tic tac-
Claro,
son las ocho y media,
¿qué pasó con el proyecto?
No lo sé.
Pero sí recuerdo…
recuerdo que te daba un beso
de cebada…y me paseaba
por las líneas de tu cuerpo
marcándome el paraíso
de llegada a On the Run.
El Beso del Ligre
Sucedió en la India
donde no adoraba
a los elefantes
y rebelde,
con palabras sin brida,
jugaba a las apuestas
con tu saliva de chocolate
y el aliento de nicotina,
donde tu beso era
rugido de tormenta
en mi boca de maremotos.
¿Hay distancia?
El Silencio de Benedetti
Ya no deseo ese rostro de vos
apuñalando, calcinando,
con tu palabra sencilla
y tu respirar intacto.
Yo sólo quiero cerrar
este libro y volver al ruido
de sus zapatos...
¡Cállate Benedetti!
Estoy agonizando...
Al Mar de la Memoria
Una cálida bocanada
de sal en el desierto
y la lluvia latente
de la tierra...
Ojalá pudiera estrellar
mi vientre en las olas,
explotar en caracolas
y expandirme en tu océano...
¿Olvido?
La Tristeza de un Gato
Como puntos
inyectados en la noche,
sus ojos se revientan
en tortugas viejas y suspiros...
Tengo la sonrisa de bigotes caídos
y las manos cerradas
formando puños contra el viento...
¿Qué haces?
El Sol que Hay Afuera
Tremendo fogarón de ilusiones
en los ojos del inocente,
en la entrepierna de la esperanza
...y en la boca pastosa
de mi verdugo en el tiempo.
La canción de un Ahorcado
Estoy a punto de asfixiarme
en el exceso de aire
de una tarde cualquiera
donde no soy nadie
y busco la soga
que acabe con la garganta
de mis pesadillas...
Ese montón de vacíos
que forman,
el degenerado espectro,
de tu ausencia.
¿Y tu mano?
El Sueño del Príncipe-Monstruo
Anoche tuve un sueño
claro como un faro
oscuro como cloaca:
Había un Príncipe
con su cabeza de sueños
y sus pies de tristeza,
ojos de monstruo
tragándose la tierra...
Pero falleció y su olor quedó aquí,
cuando se abrió la puerta
y te fuiste volando...
Oscar
Viento perlado de las mañanas,
que agita sus brazos ufano,
hurgando en el ombligo de Dios,
surcándole mesetas y continentes,
bañándose de mares, poseyendo
las libélulas de la tierra y rociando
de lágrimas el paladar de alguna plaza…
Sos del viento.
Escondes tu rostro entre la luna de oro,
y desde los polos de mi habitación
voy dibujando tus ojos que son mi patria,
y tu libertad que ata las velas de mi barca,
llevándola sobre alfombras mágicas
hechas de plumas de guacamayas…
Sos del viento vespertino.
Tus dedos de noche y guitarras sin acordes,
en el silencio desmedido que desemboca
en ríos de imaginación…
A un costado de mi cama existe tu cuerpo,
a un costado de mi pecho habita mi poesía
y al centro de mi corazón, habita tu nombre…
Sos del viento nocturno…
El alba enrosca su lengua de corales
entre mi columna y se han quedado cautivas
todas las estrellas, y se yergue de nuevo el día
presuroso y despreocupado,
tenso y acongojado…
Tu viento repentino se tira desde la ventana,
impregnándome los dedos de algas,
preñándome el vientre de fulgores…
Sos del viento…
Versos como chispas
en la gran fogata de la vida,
en aquellos laberintos infernales
donde quizás nos encontraremos,
donde alguna vez escuché tu voz
y escuchaste mis palabras,
hoy cuando se despiertan hábitats
de nuevos animales,
pasillos con revoluciones sin explorar
y tu poesía es lluvia multicolor,
dispersándose en el universo…
Sos de los vientos.
Yo soy una nariz.
Silencio
Esta jaula de grises barrotes
se adhiere a mi cuerpo,
como una tormenta de ceniza
en días veraniegos…
Mi única selva ahora se forma
de cirujanos plásticos
que no saben reparar heridas,
de señoritas snobs
contándose chismes a las nueve
de sus últimas conquistas,
y anuncios de perfumes que despiertan
amores que apestan a formol.
Soledad. Cuánta soledad.
Existía un nido de pansas
que se hicieron la liposucción
y ahora son un cajón de pellejos,
que corro a devorar por fragmentos,
cuando se me brinca el occiso
que llevo por dentro.
Estos son mis días…estas son mis noches.
Murmullos y no hay palabras.
Palabras y no hay sonido.
Sonido que causa silencio.
Silencio que causa… nada… no causa nada…
Ya no hay guitarras que corten
mandarinas en pleno vuelo,
ya no hay pinturas que rebanen
manzanas en sus paletas,
no encuentro un libro que levante
mis oxidados párpados y haga crujir
un poco los huesos.
Me preguntas del amor,
y solo supe uno de sus tantos nombres,
innombrable,
intangible,
incoherente,
con tanto ardor que alguna vez,
se quemó las alas
y ahora es un pichón renegado por su autismo…
nadie lo quiere llevar.
Cuánto silencio.
Cuánta nada.
Las cucarachas danzan a mi alrededor
como si fuesen los bufones de la soledad…
Soledad. Cuánta soledad.
La cama y yo somos un solo objeto,
el techo y mi cabeza son un solo movimiento,
mi boca y el silencio son un solo engendro…
Pero la noche llega y aúlla,
y la luna se cae y guillotina al sol,
y me embriago de nada,
me idiotizo con su perfil
y escribo en la nada.
Soy la bóveda del silencio
y mi garganta siente el grito,
pero mis labios son ácido,
el polio del viento,
el deslucido rostro del insomnio…
MUTE:
-Yo sólo quería decir que…-
-Silencio shhh silencio… silencio…-
-Pero yo sólo quiero decir que…-
-Silencio shhh silencio… silencio…-
-Es que en realidad yo…-
-Silencio shhh silencio… silencio…-
-Extraño su….-
-Silencio shhh silencio…silencio…-
-Me falta el….-
-Silencio shhh silencio… silencio…-
-Nada… entonces nada…-
-Claro que sí. Silencio.-
-Sí. Silencio.-
FIN.
A los Ojos Lilas del Niño Poeta
I
La maldición
La luna me descarga laberintos
en el jardín trasero de la casa para
bajar a los infiernos y buscar
la vieja Biblia Negra
que solía usar para volar.
Un millón de carcenberos me alcanzan,
no se enfurian contra mí,
más bien sonríen conmigo,
y de brincos, saltos y piruetas
vamos corriendo tras el campo
contaminado de ántrax y agonías.
Olvidé en qué ventana dejé colgadas
las alas, por eso ya no quise elevarme,
y no reconozco el sol desde que un rótulo
me fue puesto como antifaz en la mirada.
Hoy estoy triste,
y aunque proclamé mi muerte,
semanas atrás,
mi catalepsia me jugó una mala pasada:
-Maldita, levántate del colchón, hija de puta,
tanto que te quejas, que me da asco encontrarte
rodeada de libros de versitos de mierda y botellas de vodka.-
-Fuiste un intento de bruja, fuiste caricatura de musa,
robaste despegues, arrancaste plumas y quemaste
bosques añiles a guerreros que ofrendaron su vida
por una de tus miradas y descubro ¡ahhh cínica!
tu ojo de vidrio.-
Y de un puñetazo me arrancó un caleidoscopio
que me había dejado en la retina el amor,
para poder ver mi realidad distorsionada.
II
La casona
Buscaba tus cabellos castaños
por entre los ramajes del selvático pincel,
a gatas fui llegando hacia la sala
y quise brincar por encima de tu fotografía
para robarle un beso a tu boca lejana…
Me asusté. Tuve miedo.
De un furioso puñal regué en miles de tonos
tu risa por entre los pasillos
y me hice un epitafio con el lado vacío del lecho,
a donde ya no alcanzaste a llegar.
Es medianoche. Saldré a buscarte.
Me seco los mocos y suelto mi
cabello enleonado, las llaves que ya no cierran,
los cerrojos que ya no abren.
La casona.
III
El resbaladero
Se agitaba mi corazón a veinte mil revoluciones,
movía de un lado a otro mis brazos de molino
y mis labios temblaban como quinceañera.
A tropezones llegué al esófago de Rama
que me señala un pergamino… un canto:
“¡Oh, Agni! ¡Fuego Sagrado! ¡Fuego purificador!
Tú que duermes en el leño y subes en llamas brillantes
Sobre el altar, tú eres el corazón del sacrificio, el vuelo osado de
La plegaria, la chispa escondida en todas las cosas y el alma gloriosa del Sol”
Himno Veda
Cerrando los ojos fuertemente,
me dejé llevar por su viento ardiente
y llegué hasta él.
IV
Los perros
-Me siento cansada,
necesito recostarme,
que sus manos amarren las mías
y haga mi cuerpo reposar en el suyo,
desnudos, sin prisa, sin tiempo-
Y todos en un sólo ladrido,
me transportaron hacia la puerta principal.
V
El niño poeta.
-Estoy enfermo, estoy muriendo.-
-Tengo tres horas para hacer lo que quiera, me dijo el doctor-
-Un batallón de jeringas me espera y yo al fin seré libre-
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Mi niño poeta, no sabes tú cuánto te he amado.
No me dejes sola… no me abandones.
La poesía ya no ríe, mi alma ya no canta,
tu magia levantó a mis muertos,
todos danzaban y éramos felices.
¿Qué voy a hacer si tú te ausentas?
Mis hortalizas serán un puñado de
amargas estancias y Van Gogh se cortará la otra oreja.-
Caí desconsolada a sus pies,
cubriendo mi feo rostro con
esas gotas que emanaban de un extraño girasol.
Era rojo.
El niño desapareció. Tenía diez años.
Yo desperté en mi habitación
y me estrellé contra la pared
que sólo me dio un golpe bajo,
en el corazón.
VI
Me despido
Aún respiro entre albas,
entre eclipses y rayos de amaneceres
de antaño.
Mi habitación aún muestra
las marcas de aquel polvo que esparcía
por mi cama y que hacía danzar a la gitana:
¿la recuerdas?
Mi odisea de veintiún años
está por terminarse y sólo buscaba una cosa,
una vieja carta, que hoy encontré:
21/02/2007 12:08:20 p.m. Dorah dice: ayer me comentaste de una frase que se te quiere salir,,pero no puede,,que duda,,que es tan grande para entrar en esa puerta inmensa
21/02/2007 12:08:31 p.m. Dorah dice: recuerdas?
21/02/2007 12:08:41 p.m. Dorah dice: esas dos palabras
21/02/2007 12:09:26 p.m. Gata dice: sí
21/02/2007 12:09:39 p.m. Gata dice: las siento constantemente
21/02/2007 12:09:42 p.m. Gata dice: así
21/02/2007 12:10:10 p.m. Dorah dice: Yo tambien
21/02/2007 12:10:41 p.m. Dorah dice: si es que te lo digo,,,tendria que estar escuchando tu respiracion
21/02/2007 12:11:02 p.m. Dorah dice: y te lo dire
Pero aún no me he jugado la última ficha.
La muerte:
-Jajajaja, yo tampoco, el tiempo ronda,
Tu cabeza pronto será mía… ¡Volveré!-
Adiós.