Una bala entre dientesmi esqueleto tiritando al otro lado
de la calle,
embolia en los ojos
y mutis de facto.
Evoco dulzuras
en golpes de granizo
y mi abrazo se llena de aire,
se contamina de plomo,
se contagia de techos
con su tragaluz y su art decó…
Ayer lloré sobre un parque
de balones y globos,
hoy se me congelaron las pestañas
y me dolió el verde solar.
Quemo todas las noches
el libro que no he parido,
y se me disuelve la saliva
en un café amargo
desde una oficina
en donde debo tener la vista corta,
la lengua larga
y piernecitas de tobogán.
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