El hambre se ha tirado del despeñaderocausando ese dolor de redondez y miseria,
de los niños con barrigas de tonel
y las mujeres con rostros hechos de lija,
de hombres con el azadón al hombro,
pues ya no existe más tierra qué acariciar…
Cuando era niña, soñábamos con manzanos,
fresas de miel y plátanos azucarados,
los carruseles con sus caballos de trigo
y las plazas gorditas de maíz y lluvia de arroz.
Me despierto, entre rostros achacosos,
gente de ocho a cinco y causas benéficas
solo de internet,
billetes que vuelan entre los dedos del avaro,
los tipos que persiguen sus sueños
y se echan a dormir sus mundos de ego,
el que grita callado, pues la vergüenza es mucha
y la habladuría rellena las paredes de los rascacielos.
Tiro mis monedas a los pies del viejo Bóreas
exacerbando mi propia ignorancia,
manoseando el culo de mi modus vivendi
pues es más fácil ver las noticias
desde mi sillón,
que ser pregonero del mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada