Son las dos de la madrugada en la cama cualquiera de un campesino. Se oyen por afuera las maldiciones que los de adentro dejaron escondidas al despertarse otro día…malnacida rutina de ratones y quesos. Un viejo se rasca el culo en el momento en el que su mujer se levanta con su camisón roído por el paso de la pasión agonizante, casi muerta, y se pregunta a dónde quedaron los partidos de futbol y las nenas con tetas duras y húmedas por la cerveza de la fiesta.
Un listado: contabilidad, finanzas, macroeconomía, micro economía, micro cerebro, micro espasmo, ¿¿¿micro bús??? Al carajo con la caminata que exhuma sueños viejos y pasa tirando mala hierba entre las flores de cal y cemento. Pisos de granito y granitos de adolescencias en asfixia.
Me jacté de conocer a Sabina, de adivinar los pasos de Dylan y de sentarme en las piernas de Sade. Ninguno de ellos ahora recuerda que fui su más fiel fan, con mis cartelones gigantes de pie en las calles de mi ciudad, mientras esperaba que abrieran la puerta de su habitación, aquella por la que nunca pasaron, en aquel hotel que nunca existió. Nunca.
Le doy pequeños mordiscos a un chocolate que envejecía solo en aquel congelador. Pero es que sí hay hielo, pero es que no tenemos calor. Que la lengua sude, no es playa y sal, es una tibia forma de masturbarse con el tedio.
Me cambié el color del cabello con las volteretas de la clepsidra y ahora soy aquella aguja que hablaban las abuelas, que era capaz de vender todo su pajar. Como prostituyendo cualquier entierro. Pero qué mierda es esto. Si era un pie en mis costillas.
Yo suelo oler el pan en la esquina y correr con las palomas, hambrienta de copas de árbol y copas de whisky.
Me voy de aquí.
De una entrevista de Barber van de Pol
-
"Su obra es muy persuasiva, según yo, pero no trata de convencer. ¿Es para
ser cortés? ¿O usted no cree en verdades?"
Borges: Las dos cosas son verdad.
...
Hace 13 horas
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada