Estertores que da la carne al sentir la última campanada del alba,cuando se desprende la mañana en un bostezo,
emergiendo la vida que late en el café, dulce como una espada en mi cuello,
madejas de sangre rondando mis mejillas.
Bebo en sorbos cálidos los poros de tu piel en ascenso,
placas tectónicas surgen de tus andares,
que la lucidez de un loco es trago amargo de sociedades,
descúbrete el rostro, que alcen el vuelo tus trastornos.
Hoy pude ver los millones de colores del arco iris
desde la planicie de tus cartas, desde la paleta y el pincel,
el mundo está lleno de palabras, sobregirado de fotografía,
yo no quise cerrarte vacíos, si en el amor nacemos de nuevo
…intactos…
Ya no le temo a las fauces del salvaje mañana,
desde tus manos he aprendido a darle de comer,
él ya no me teme, somos hoy como el felino y la oveja, abrazados,
el lodo es ahora arcilla amoldándome los murmullos.
Tuve que morir en tus sienes para latirte en el pecho,
padecer el frío de los cantos de canarios, para besarte las plumas de cuervo,
alcanzar la purificación de mi alma entre todos los pecados,
¡pasado eres mal espíritu que exorcizo con pronunciar su nombre!
Los tres sellos de mi libro se develan
hablan sus profecías a través de estos espectros:
YO
Aroma frutal en el ombligo,
al transcurrir el sudor te transformaste en hiel,
has sido lapidada por tu progenie,
desterrada de miles de palacios, mujer alada, no perteneces a ningún lugar.
TÚ
Las chispas de tu poesía fueron vómito de tu casa,
bufón ebrio de los bailes de Reyes pervertidos, burla de Princesas castas,
eyaculación precoz del materialismo,
alforja rota para las monedas prejuiciosas de la patria.
SOMOS
El mito de la unión en la paradoja de nuestros sueños,
saber que tenemos el camino más difícil
y que no existe sacerdote, ni abogado, no hay dios, ni diablo…
¿Qué nos podemos ofrecer?
“No tengo nada qué darte, sólo mi amor”.
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