lunes 2 de febrero de 2009

El Blues de la Lluvia en una Tarde de Junio

¿Qué es del paso de una gaviota que lleva vestigios de llamas en sus alas?


Le aplico perforaciones al ombligo de los paraísos de tu serenidad,
formando vitrales colmados de las cristalinas gotas de mi ímpetu,
ya no te nombro, porque tu nombre es del universo flotante de mi mente,
no laceran mis pies los acolchonados cuerpos de las quimeras…hogueras tenues.

Cuánta riqueza encuentro en los árboles frutales del nirvana de mi espíritu
las artes de la noche y del día hacen brotar amapolas de las palmas de la tristeza
¡Subir, caer! ¡Vaivenes naturales y maravillosos de quien está enamorado!
Llegaré hasta tu vereda marcando con tiza los rasgos de la aurora compartida…

Entre el canto de los pájaros encontraré el aroma de tus palabras
las cobijaré en mi pecho para luego libertarlas en el manto estelar de la distancia,
pasado y futuro liban de la copa del hoy,

por eso es que hoy…sigo aquí...

En un vals de crisálidas voy festejando el cortejo de tu cuerpo desnudo,
entre los espacios de tus huellas a las mías, dejo que se filtren las chispas del ingenio
y tus dientes encallarán en mi suspiro nocturno, sigiloso como el beso primero,
hilvanaré mis seiscientos doce asteroides y los colgaré en tu cuello…

En un beso al viento rompí el cayado que me marcaba el rumbo hasta tu sombra,
¿sabes por qué? Porque me reconocí en tu mirada,
porque eres el que no llora en madrugada, a quien no necesito seguir,
si sabemos que tarde o temprano, compartiremos del amor, su estancia.


¿Qué es del paso de una gaviota que lleva vestigios de llamas en sus alas?