jueves 5 de febrero de 2009

Despertar

Anoche no necesité espinarme las manos con niebla ni cargar frutas en cestas eternamente vacías, para hacerme un vino, pues éste, brotaba sólo de las paredes. Sentí recorrer por mi habitación a la soledad sin mortajas y sin la hoz que acostumbraba llevar al asomar yo mi cara por su ventana. No sentí el peso de un dedo sobre mi yugular ni tuve que apostar mi corazón al mejor postor para intercambiar sonrisas falsas y deducciones vagas.

Ya no necesito pensar en la redondez de la manzana ni en su frescura de dientes y saliva. Solamente respirar un aroma y flotar entre la sensibilidad de un poema que no necesita del habla, pues el verso solo se le deja danzar sin pies. Me vi en el agua clara de una nada y me aburrí viendo el techo, carente de las sórdidas preguntas y dejando famélicas constelaciones que se van perdiendo entre los montones de luces que se encienden y se apagan.

Mi locura sin tiempo y mi mórbida felicidad de saber que al fin el tren se ha detenido, que ya no hay sitio a dónde llegar, pues ya nadie me espera y yo a nadie tengo que esperar. Un tengo-que-que-ya-no-existe-pero-sí-un-tango-y-un-whisky.

El Carpe Diem de una caricatura ridícula y los pseudónimos que se quedaron bajo mi cama, entre una caja de zapatos. Un mundo de poesía que al fin se ha quedado atrás y mi frente que se levanta con un golpe de mentol, poniéndose los chapulines, ajustándose los jeans y actualizando pasaportes, para andar con marcianos en el ala de un vuelo de Taca.

...Y al fin llegó la mañana.

2 comentarios:

Ellen Tamara Durán Wong. dijo...

Por fortuna siempre vuelve a amanecer Diana, por suerte...

Besos

Pistol Packing Mamma dijo...

che y como te fue con el laburo con los Z
jajaja
yo estoy volviendo y ya me quiero matar